A PARROQUIA DA VILAVELLA POR D. ENRIQUE RIVERA

A parroquia da Vilavella foi unha das máis afectadas polo tema da expropiación de ENDESA, de feito que moitos dos lugares que formaban esta parroquia hoxe están desaparecidos por mor, primeiro, da mina e da escombreira e, logo, do lago.

Era das parroquias máis grandes de As Pontes en extensión e lugares.

Para min, persoalmente, é unha parroquia que me toca de cheo, pois dela é a miña dona e na súa Igrexa caseime.

Un dos achádegos máis representativos da nosa Prehistoria pontesa, o vaso campaniforme, atopouse nunha medoña desta parroquia.

O seu nome, Vilavella, danos unha orientación sobre a antigüidade da súa existencia.

Hoxe, do núcleo arredor da Igrexa e o cemiterio, só un par de casas quedan para lembrar algo do que foi.

D. Enrique, no seu artigo publicado na revista das Festas Patronais do ano 1998, fálanos dos lindes, da historia e dos avatares polos que pasou esta Parroquia.

RESEÑA HISTÓRICA DE LA PARROQUIA DE VILAVELLA

Esta parroquia, perteneciente al Miunicipio de As Pontes, hállase hoy prácticamente desaparecida , debido a las expropiaciones de las Empresas Calvo Sotelo y ENDESA. Hasta la década de los cuarenta y siguientes, en las que ocurrió la expropiación, comprendía 30 barrios con unas 150 casas rurales habitadas, en un territorio de forma irregular, estrecho y alargado, desde la Parrocha y Acibido hasta Cheiván y Rámez, de los que en la actualidad solo quedan: Bidueiro, Vila, Casilla, Alimpadoiros, Saa, Carballeira, Esfarrapa, Cheiván y Rámez.

Juntamente perecieron muchos monumentos prehistóricos: gran número de “mámoas” (medoñas) o sepulturas del hombre primitivo y el “Castro da Uz” (fortificación celta de varios siglos antes de Cristo), ejemplar destacado en la Comarca por poseer tres muros paralelos de protección.

La mayor parte de la Parroquia es valle de sedimentación, formado en la Era Terciaria (hace 20 millones de años, a juzgar por la naturaleza del carbón) y con la sucesiva acumulación de vegetales arrastrados por el Río Eume y por los aluviones o avalanchas de agua torrenciales, dando así origen al mineral de lignito, materia prima de las industrias aquí establecidas.

Los estractos de lignito alcanzan una profundidad de325 metros, según la Empresa “Adaro”, que realizó los sondeos. En el fondo aparecieron moluscos de mar petrificados (que ingresaron en un museo de Madrid), cuyo hallazgo demuestra que la Ría de Ferrol en la Era Terciaria se prolongaba por entre las montañas de Iglesiafeita hasta As Pontes, en donde desemboca el río Eume, el cual, al rellenarse el valle, tuvo que abrirse paso a Pontedeume.

Sobre los estractos de lignito había una capa de tierra de “humus” con solo un metro de espesor, procedente de la Era Cuaternaria, que sostenía el cultivo agrario. Era terreno húmedo y fértil propiciando el cultivo y la explotación agrícola y ganadera y, al ser lugares con extensión relativamente grande, sus moradores se defendían bastante bien económicamente.

La asistencia docente era satisfactoria, con tres escuelas mixtas: la de Barosa (luego Saa), la del Meidelo y en la cabeza de la Parroquia.

Limitaba con la Parroquia de As Pontes a lo largo del camino vecinal de Os Mouros a As Pontes (actual calle Pardo Bazán), de suerte que antes en los edificios adyacentes a la desembocadura de dicho camino (en Rego do Muíño, números 6 y 10) figuraban los nombres de “Riego del Molino de Puentes” en el primero y “Riego del Molino de Vilavella” en el segundo.

A principios de este siglo, durante el mandato del Obispo D. Manuel Fernández de Castro, tuvieron lugar la creación de muchas parroquias nuevas (como Somede, Ambosores, Valle de Xestoso, etc) y reformas en los límites de las ya existentes. A Vilavella le desplazaron la frontera contra As Pontes, perdiendo el espacio comprendido entre el camino vecinal de Os Mouros y el “Camiño de Iglesia” de Os Mouros a la capital de la Parroquia, que cruzaba por la Casilla para salir a donde está hoy situado el Bar Cantábrico y continuar por la Areosa, quedando así delimitada la línea divisoria.

Cuando el Obispo le comunicó al Párroco esta decisión, él le dijo: – Sr. Obispo “Consumata est iníquidas” (Se llevó a cabo la injusticia).

Desde entonces y a lo largo de muchos años hubo enemistad entre los Párrocos de Vilavella y As Pontes por haberle quitado de su territorio. Eran a la razón Párroco de Villavella D. Francisco Chao Fernández y de As Pontes, D. Antonio Ángel del Riego.

El nombre de Vilavella lógicamente indica su anterioridad sobre los pueblos vecinos. Asimismo se aprecian en el Templo Parroquial elementos de gran antigüedad, como son los ventanales de la nave, al tener forma avocinada, son típicos del arte románico. En el resto hubo reformas posteriores., como se nota en la fachada, que está compuesta por piedras nobles, pero de distinta clase y época.

El retablo es un importante ejemplar del bajo barroco del siglo XVIII.

Al igual que todas las demás iglesias antiguas no quedan escritos acerca de su fundación. Entonces estas memorias solo se escribían en los Monasterios y Cabezas de Diócesis, y las partidas sacramentales de las parroquias parten de finales del siglo XVII. La más antigua de Vilavella data del año 1686.

Curiosamente el titular de la Parroquia es “Santa María de Vilavella” (en la advocación de la Virgen de las Angustias), mientras que el Santo Patrono venerado en la Feligresía y que se vino celebrando desde tiempo inmemorial, en el último domingo de Agosto, es San Andrés de Vilavella. Asimismo la tradición popular da cuenta de que esta Parroquia en tiempos antiguos se llamaba “San Andrés del Bosque”.

En el archivo Diocesano de Mondoñedo, Secciones de “Expedientes de Patronato Parroquial” y “Expedientes de Provisión de Capellanías”, se conservan gran número de expedientes en que se asigna un presbítero para atender la Institución de San Andrés de Vilavella, datando el primer expediente del año 1632.

Todo esto parece indicar que en tiempos anteriores, quizá paleocristianos, hubo en este lugar una comunidad católica que veneraba a San Andrés y posteriormente, al constituir Parroquia y edificar nueva Iglesia sobre la Ermita de San Andrés, le dieron el título de Santa María, titular casi común en las parroquias gallegas, aunque sobrevivió a lo largo de muchos siglos el culto a San Andrés con carácter de capellanía.

Según la obra “Manual de Historia Eclesiástica” de Bernardino Llorca, las diócesis y parroquias fueron delimitadas geográficamente en el siglo IX; antes eran grupos humanos (comunidades) sin límites territoriales fijos.

Posteriormente, en el siglo XVIII, fue eregida la Capilla de San Cristóbal del Vilar por la Familia Fresco, vecina de dicho paraje. Esta Ermita pereció en la expropiación y con tal motivo fue trasladada al barrio de Esfarrapa.

En 1966, por causa de la gran distancia a la Iglesia Parroquial, los vecinos de Saa construyeron su Capilla, dedicada a la Virgen del Pino, advocación procedente del Santuario con éste titular en Canarias.

En los últimos meses fue practicada una importante restauración a la Iglesia Parroquial que tenía muy deteriorada la cubierta y los lucidos; ahora recuperó su belleza inicial.

En la restauración aparecieron bajo los cales, seis confesionarios tipo hornacina, empotrados en las paredes con el fin de ocupar menos espacio en la nave, modelo no usual en esta zona.

Inmediatamente antes de esta reconstrucción del edificio hubo un intento de traslado a las inmediaciones de Os Alimpadoiros, que pertenece a Vilavella, liberándolo así de la contaminación colindante del parque de carbones; además vino a quedar en un extremo deshabitado de la Parroquia; pero fracasó el empeño al no haber acuerdo unánime entre todos los feligreses, pues cierto número discrepó de este proyecto.

Algunos de los barrios desaparecidos perpetúan su nombre en las nuevas calles de la Villa, como la Rúa do Meidelo (junto a As Campeiras), donde se asentaron muchos vecinos de tal barrio.

Como dato curioso he de constatar que el caso de Vilavella no está previsto en el Derecho Canónico: el desaparecer el curato dejando al cura sin plaza; en tiempos pasados solo era imaginable con un cataclismo. Si hubiera abundancia de sacerdotes como antes, el de Vilavella tendría que concluir con un cese especial al tener que dejar la Parroquia no por un ascenso ni por un castigo.

En resumen, el tributo que As Pontes tuvo que pagar al progreso llevó consigo la desaparición de un valle pintoresco y el éxodo y desarraigo de muchos paisanos como los de Vilavella.

D. Enrique Rivera Rouco

Festas do Carme 1.998

Texto aportado por Xose María Ferro, Director do Museo Etnográfico Monte Caxado (As Pontes)

Fotografía do Cruceiro da Vilavella aportado por Xose María Ferrol

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