CONTEXTO SOCIO-ECONÓMICO DE AS PONTES EN EL DOMINIO DE LOS GARCÍA RODRÍGUEZ

Imaxe da Rúa San Xoan – zona da Vila

ANO 1988

Neste artigo da Revista das Festas Patronais, D. Enrique fai unha análise socio-económica de As Pontes na época dos García Rodríguez, explicando como pasou a eles o dominio territorial de As Pontes; fala tamén dos oficios que se practicaban nesa época, da agricultura, da poboación…

CONTEXTO SOCIO-ECONÓMICO DE AS PONTES EN EL DOMINIO DE LOS GARCÍA RODRÍGUEZ

Por Enrique Rivera Rouco,

Cronista Oficial de As Pontes.

El ilustre historiador gallego, D. José Santiago Crespo Pozo, constata en su obra “Blasones y Linajes de Galicia” que el régimen feudal en la Comarca de As Pontes fue ejercido por Don García Rodríguez y dos legítimos descendientes suyos, también llamados “García Rodríguez de Valcárcel”, desde finales del siglo XIV y a lo largo del XV, pasando posteriormente a depender de la Casa de Lemos.

El primero recibió este feudo por gracia del Rey Enrique II (“de las Mercedes”), que obligó al anterior dueño, su sobrino el Conde Pedro de Trastamara, a entregarlo al García Rodríguez y compensándolo con el señorío de Cedeira (1). Dice el documento de la cesión (conservado en el Archivo de Liria de Madrid) que le dona “la Villa de las Pontes con todo su término et alfos et jurisdicción et señorío et con todos sus derechos et pertenenzas…”

El nombre de “alfos” era entonces aplicado a distritos con varios pueblos sujetos a la misma jurisdicción, por lo que el feudo del “Señorío de las Pontes” (como era entonces nombrado) (2) debía ser extenso en tierras; limitaba con las posesiones del Monasterio de Caaveiro y no llegaban aún a estas cercanías las posteriores propiedades de la Casa “Pita” de Mera (que luego otorgó Felipe II por méritos de guerra, a un militar de dicha Casa, naciendo así el “Condado de Ortigueira”) y que llegó a poseer varios Lugares en El Freijo, en Gondré y el Lugar de A Carballeira de As Pontes.

Esta Casa de Mera fundó los Santuarios de Merlán, de Santomé (en El Freijo) y el de San Martín de Gondré en As Pontes, Recogiendo notas principalmente de la obra “Historia de España” de Luís Suárez Fernández (Manual para universitarios, de reciente publicación) en su volumen 7º, dedicado a los “Trastamara” (dinastía imperante en esa época sobre nuestro feudo y otros), así como de algunas otras fuentes, podemos formar una semblanza acerca de las condiciones de vida y vicisitudes en que se desenvolvieron nuestros antepasados de aquel entonces.

Fue Enrique II pródigo en “mercedes” o concesiones, engrandeciendo a muchos señores y permitiendo de esta forma una amplia subrogación de la autoridad real en los señoríos, que de este modo se convertían en jurisdiccionales, y también la constitución de mayorazgos (3).

Un beneficiado suyo ha sido nuestro feudal Don García Rodríguez, quien de escudero pasó a ser noble y su familia al alto linaje (4).

Construyó el todavía existente “puente de los hierros o puente viejo” según el historiador ferrolano, Benito Vicetto (5), y una fortaleza, de la que da cuenta Couceiro Freijomil en su relación de castillos de Galicia del año 1.603, donde añade que “estaba deshabitado y entrando en ruinas” (6).

El escudo de armas de este Noble presenta sobre campo de plata nueve cañones de oro en franjas de a tres, y continuaron con igual blasón sus descendientes, cual consta en el Instituto de Investigaciones Heráldicas de Madrid (7).

La población del Norte de Galicia (y por tanto nuestro feudo) era en esos tiempos compuesta por campesinos (“cultivadores o labradores” -no dueños-), caseros o arrendatarios, aparceros, asalariados, criados, practicadores de algunos oficios y muy pocos propietarios (subalternos hasta cierto límite del noble) (8).

La etapa de los Trastamara fue distinguida por el resurgir del comercio entre pueblos y también con el exterior, siendo privilegiadas nuestra Villa y Comarca en esas actividades al hallarse en la encrucijada de dos importantes rutas: de Lugo a Ferrol y del Barqueiro-Ortigueira a Betanzos-Coruña; de ahí la existencia de gran número de oficios y de artesanos, y la promoción de productos para atender no sólo la demanda de la zona sino para la venta en mercados y a compradores forasteros.

Predominaban los cereales y los ganados, también las maderas de castaño, roble, abedul, boj, etc.

Era abundante la venta de: cueros, cordobanes (o pieles curtidas), lana y prendas de lana y lino, carnes, grasad animales, miel, animales enteros secados , madera, etc.

Había grande número de artesanos y profesionales de oficios: ferreiros, fundidores, carboneros, tejedores, calcetadoras y “teladoras” (trabajadoras de telas, confeccionando prendas de lino y lana para cama y vestido), fabricantes de “vaixelas e enfeites do lar” (cerámica de vasijas y adornos), albardeiros, picadores e taleidores de pedra” (picapedreros y talladores en piedra)., “forxas de trabellos” (fabricadores de aperos), algunos transportistas, etc.”

Aunque fundamentalmente nuestra Comarca era agricultura y colonia de la nobleza, siguió contando con artesanos y empleados de oficios en los siglos siguientes, como refiere el Censo del Municipio de Puentes, elaborado en 1.752 por mandato del Marqués de la Ensenada.

La población venía gravada con tributos al Rey y rentas al Conde, así como con contribución “al común” o municipal y los diezmos e “impuesto de cruzada” a la Iglesia.

Solo a partir de finales del siglo XV le concedieron el derecho al reconocimiento de herederos (10).

A pesar de todo ello, es preciso reconocer que esta época delos Trastamara fue próspera debido principalmente al comercio, aunque ese incremento de la actividad mercantil no modificó en absoluto el predominio de la agricultura y ganadería sobre los demás sectores económicos, antes bien favoreció la explotación ganadera, principalmente en Galicia por ser ganados de carácter estable y no trashumante.

También favoreció la especialización de los cultivos, de los que el más importante era el cereal.

Asimismo, las grasas animales desempeñaban papel más importante que las vegetales en la alimentación humana (11). Vicente Risco, en su “Historia de Galicia” ratifica la misma teoría: “…con el comercio exterior, en los siglos XIV y XV, hubo en Galicia un notable enriquecimiento, que palió los trastornos de las luchas intestinas provocadas por los burgueses…”(12).

El motivo de que los nobles se esmerasen en fomentar el comercio radicaba en asociar las rentas al comercio en sus intereses (13).

En consecuencia, la agricultura se hallaba inserta en las corrientes de comercialización, atrayendo dinero y conduciendo a un proceso de paulatina concentración de propiedades, llegando a causar problemas la falta de graneros para almacenar el cereal (14).

También interesaba a los señores proteger la ganadería, primer elemento para el comercio exterior, porque las cabezas de ganado pagaban con regularidad el impuesto del “servicio y montazgo” (15).

Todas estas circunstancias trajeron beneficios a la población: fueron construidos muchos puentes y caminos y, al fino del año 1.400, se fundan numerosas ferias, entre las que destacaron las de Medina del Campo.

En Galicia ya existían algunas, por ejemplo las de Mondoñedo, mas fue en esa fecha cuando se prodigaron (16).

Es muy probable que daten de esas fechas las ferias de As Pontes, antiguamente muy importantes por su gran concurrencia y variedad de ventas, resultando instrumento de relaciones económicas de un área geográfica muy grande.

Fundamentamos este aserto en el contenido de un legajo del Archivo Municipal del siglo XVIII, que indica las diligencias realizadas con motivo de la interrupción de las ferias en el año 1.775 por orden del intendente Mayor de la Provincia de Betanzos antes la denuncia del Sr. Administrador de Rentas Provinciales en el sentido de que las ferias de Puentes no tenían satisfecho el pago de los impuestos correspondientes.

No se reanudaron hasta el año 1.788, en que, interpuesta apelación de la “Sala de Justicia del Consejo de Hacienda” por el Alcalde Mayor y Mayordomo de las Parroquias, pudieron se continuadas hasta la actualidad.

Dichos documentos hacen constar que en aquel intervalo sin ferias “Puentes sufrió un fallo económico de gran magnitud” y afirman que “venían celebrándose desde tiempo inmemorial” (17).

Nuestra Población de aquellos siglos (XIV y XV) junto con la prosperidad de la época también sufrió reveses; consignamos los cuatro principales:

a) -El episodio conocido en la historia como “La invasión de Galicia” por el Duque de Lancaster, que inicialmente puso en peligro la dinastía de Trastamara: el ejército británico desembarcó en La Coruña, casi por sorpresa un día significativo, el 25 de Julio -fiest de Santiago- de 1.386.

El Rey, Enrique II, con toda prisa hubo de rehacer sus tropas y establecer guarniciones fuertes a fin de que el enemigo no se acercara a la Corte, para ello movilizó los gallegos principalmente los residentes en los feudos de su familia o por él fundados, cual era el de As Pontes. La guerra fuera breve, pues los ingleses aceptando un armisticio, no pasaron de Orense (18).

b) -La peste “bubónica” (o Peste negra de 1.346), con gran influencia en el Nordeste de la Península, se desarrolló como una serie de ondas epidémicas que se repitieron en forma irregular en la segunda mitad del s. XIV y durante el XV.

Aunque tuvo menor intensidad en el Norte de Galicia causó descenso de habitantes y cierta desorganización en la vida de los campos (19).

c) -La guerra “hermandina” (o de los “Irmandiños”), desatada a mediados del siglo XV; con precedente en las anteriores “Hermandades” o alianzas para común defensa, tomó en dicha época caracteres de la guerra social de los colonos contra los señores atacando en avalancha las fortalezas.

De este conflicto recoge abundantes datos el historiador; José Couselo Bouzas. Relata como Don García Rodríguez de Valcárcel se vio obligado a refugiarse lejos de sus territorios durante un año, en que le sitiaron las fortalezas.

En la región del Eume fuera agredido el castillo de “la Villa de las Pontes” por muchedumbres turbulentas entre las que destacó como cabecilla el Cura de O Freixo.

Terminada la contienda los mismos atacantes hubieron de restaurar los desperfectos causados (20).

d) -Las acometidas que el vecino Andrade perpetraba en las posesiones del García Rodríguez, cometiendo robos y vejaciones.El abuso llegó al extremo de que nuestro Conde recurriese al Rey.

Benito Vicetto transcribe el “real privilegio” dispuesto con tal motivo: “…obimos querella de García Rodríguez de Valcárcel, nuestro vasallo, alegando que Fernando Pérez de Andrade e sus escuderos… que le entran a los cotos por nos otorgados en el valle del Eume a los prender por las monedas y alcabalas… no les guardando las dichas franquezas e mercedes e libertades en que están con lexítimo derecho al Don García Rodríguez….” (21).

Llegados al poder los Reyes Católicos no tuvieron que enfrentarse con las ciudades ni con las Cortes.

La única oposición potencial se encontraba en la nobleza, quien se resistía a entender la voluntad de los Soberanos: de que cada noble se sintiera no dueño sino administrador de un señorío, cuya propiedad debe pertenecer al linaje.

Par lo cual confirmaron los ya existentes mayorazgos (22).

Igualmente, antes el temor de que una escisión en el orden religioso conllevara la división política en sus Reinos, solicitaron al papa, Sixto IV, es establecimiento de la “Inquisición” contra los herejes.

El Papa lo otorgó en la bula del 1 de Noviembre de 1.478, autorizando a los Reyes escoger por sí mismos los inquisidores (23).En nuestra Villa la “Inquisición” tuvo como sede el edificio correspondiente a las fincas 20-22 de la Calle de San Juan, según la tradición popular y un plano del siglo XVIII que se conserva en la Biblioteca Nacional; presenta dibujados el suelo de las Parroquias de esta Comarca con las Iglesias, ríos, puentes, montes y la pequeña Villa de as Pontes ante su Templo.

Destacan dos edificios fortificados, uno en las mentadas fincas 20-22 y el otro (Llamado “Pazos de Rexiduría e da Cadea”) en la núm. 1 de la Plaza de la Iglesia, donde residían el Ayuntamiento y la Cárcel (24).

El Archivo Histórico del Reino de Galicia de La Coruña posee en su acervo documental un amplio y muy detallado informe acerca de la Villa y Feligresía de As Pontes -en todos sus aspectos- tres siglos después en el Censo que, con fecha 1.752, fue escrito por orden del Ministro de Fernando VI, “El Marqués de la Ensenada” (25).

La Villa estaba compuesta por 47 casas habitadas y 2 arruinadas, y el resto de la Feligresía por 178 casas habitadas y 4 en ruinas.Era Alcalde Mayor D. Juan Clemente Meira y Ron, y Dueña Feudal la Condesa de Lemos Dª Rosa de Castro con rentas y derecho de “alcabalas”.

Aunque la zona primordialmente agrícola, el número de dedicados a oficios sigue siendo considerable y también había varios artesanos, lo cual demuestra que la agricultura no era lo suficientemente pujante para absorber la actividad de la población, así como la destreza de los moradores para fabricar esos productos y la demanda de los mismos en las ferias y desde el exterior, dada la gran desproporción entre la producción de tantos operarios y el posible consumo local.

Abundaban los arrieros, los borreros (tapizadores de sillas de montar en caballo), muchos herreros y herradores, torneros de escudillas de palo, zapateros y curtidores, carpinteros, gran cantidad de carboneros, también muchas tejedoras (casi todas solteras), cunqueiros, etc.

Los ingresos anuales sumaban: 150 reales en los borreros, 100 los herreros, 180 los carpinteros, 300 los zapateros, 280 los sastres, 150 los torneros, 60 los carboneros, 120 las tejedoras, etc.

A pesar de la emigración de los años siguientes no desaparecieron los artesanos; continuó habiendo destacados fundidores, como José Castro (das Cortes), Ramón Pajón, José Vilaboy,; carpinteros, fabricantes de cerámicas del hogar en el llamado “torno das cuncas”, cuyo edificio duró hasta hace pocos lustros en la finca nº 24 de la Avenida de La Habana (siendo derribado para el ancho de la misma), un platero (en el núm. 14 de la actual Avda. de Galicia) etc.

Con la vida industrial y moderna de hoy día quedan muy pocas personas con esta vocación: en maderas la “Artesanía Severiano” y la de David Seco y su hijo Miguel, en metales los Hermanos Rodríguez Pajón; en fabricación de gaitas Manuel Cuba y una (ya casi extinta) cerería de Serafín Pérez.

El Pueblo de As Pontes pasó bruscamente de agricultor, artesano y de emigrantes, a industrial, con desorbitada inmigración, y la consiguiente metamorfosis social que va eclipsando su imagen de antaño.

As Pontes,

Fiesta Patronal de 1.988

NOTAS

1. Archivo del Palacio de Liria de Madrid. Pergamino: Año 1.372. C.189-A

2. Idem.

3. Luís Suárez Fernández. “Historia de España; vol. VII. Cap. II; Editorial de Gredos, 1985.

4. Idem (1) = El documento de la cesión.

5. Benito Vicetto. “Historia de Galicia”; vol. V, Cap. XV. – Ferrol, 1.865-72.

6. Coceiro Freijomil. “Historia de Puentedeume y Comarca”; Págs. 209-210. Santiago de Compostela, 1.944.

7.Instituto de Investigaciones Heráldicas de Madrid (C/ Vallehermoso 59), información al efecto recibida: Expediente nº 1 D 6588738.

8. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. VI.

9. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. XV.

10. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. XV.

11. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. VI.

12. Vicente Risco. “Manual de Historia de Galicia”; págs.. 175-176. Galaxia, 1.971.

13. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. III.

14. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. XV.

15. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. XV.

16. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. III.

17. Esta efemérides fue publicada por D. Ramón Tobar (Administrador de la Empresa Calvo Sotelo) en la revista de la Fiesta Patronal de As Pontes de 1.953, bajo el título: “Un fallo decisivo para la Villa”.

18. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. II.

19. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. VI.

20. José Couselo Bouzas. “La guerra hirmandiña”. Santiago, 1.926.

21. Benito Vicetto. “Historia de Galicia”; vol. V, cap. XV. Ferrol, 1.865-72.

22. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. XV.

23. Ibidem, Luís Suárez Fernández, Cap. XVI.

24. Biblioteca Nacional. Sección M.S. nº 7297.

25. Archivo Histórico del Reino de Galicia (La coruña). Serie 3ª -Hacienda- Catastro del Marqués de la Ensenada.

Texto e imaxe aportados por Xose María Ferro, director do Museo Etnográfico Monte Caxado das Pontes.

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