RECORDANDO A PILAR SILVA

Fotografía de Pilar Silva

Seguindo cos datos publicados por D. Xabier Martínez sobre D. Enrique, hoxe toca falar dun escrito de D. Enrique sobre Dona Pilar Silva e que imos reproducir despois dunha introdución de D. Xabier.

SOBRE E CARTA ORIXINAIS DO ESCRITO SOBRE PILAR SILVA QUE ENRIQUE RIVERA ROUCO REALIZOU PARA A SEGUNDA EDICIÓN DO LIBRO DE PILAR SILVA

En 1997 publícase un libro adicado a Pilar Silva (Pilar Silva, Muller crente e comprometida, editado por D. Segundo L. Pérez López), recollendo algúns dos seus escritos, así coma varios testemuños de xentes que a coñeceron de preto. Entre eses testemuños publicouse de novo o pasado artigo de don Enrique Rivera. O tempo quixo que se fixese unha nova edición con novos testemuños no 2003. Para esa edición don Enrique quixo enviar un novo testemuño e fíxoo, nesa ocasión a través de min, entregándome na Residencia “A Magdalena”, á que os cregos do Equipo Pastoral íamos a celebra-la Eucaristía onda el, a seguinte carta orixinal que aínda gardo, e que enviei transcrita a través de correo electrónico para a súa edición.

Xabier Martínez

Fotografía do sobre

Transcripción

“Recordando a Pilar Silva Barro”

Pasados unos cuantos años después del fallecimiento de Pilar Silva y meditando sobre su intachable personalidad tan abundantemente demostrada en el servicio desinteresado al prójimo, me place subrayar algunas peculiaridades a Ella vinculadas, como son: el considerar como el hombre no es solo alma sino también cuerpo y el ambiente social y cultural donde vive, puntos de partida en sus mediaciones para con el mismo; como en la gran familia humana están latentes un conjunto de afanes, fracasos y victorias que la condicionan, y como la vocación del cristiano no tiene en la tierra otra finalidad que la que tuvo Jesucristo: llevar la felicidad a todos, sin distinción de ningún género, quitando por doquier lo que hace sufrir; con su cariño, sus visitas y ayudas incluso materiales o económicas, con que asistía a los pobres o desvalidos por algún contratiempo.

Por ello podemos afirmar que tenía en su mente y en su corazón perfectamente dibujados lo que deben ser la dignidad de la persona humana y la misión de cada integrante de la Iglesia en el mundo actual.


Su labor, pues, consistió en reflejar, con conducta fundamentalmente caritativa, la obra misma de Dios, al ser tan humilde y ser un testimonio viviente de estar empapada de Cristo. Una perfección personal digna de todo encomio y aplauso.


Siguiendo su ejemplo hemos de desarrollarnos en relación con el mundo como personas y como cristianos superándonos a nosotros mismos.

Enrique Rivera Rouco.

Fotografías da carta enviada por D. Enrique Rivera Rouco

Texto e fotografías aportados por D. Xose María López Ferro, director do Museo Etnográfico Monte Caxado de As Pontes coa aprobación de D. Javier Martínez Prieto, sacerdote actual da UPA de Ortigueira a quen agradecemos o seu traballo e colaboración.

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